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Los terrenos de Birmania en juego

¿Se devolverán a sus dueños o solo es un cheque en blanco para los inversores?

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En las montañas del estado Chin, el aire huele a leña encendida y los pinos puntean las curvas moradas y azules de las cimas.

Los habitantes de las tierras altas, aisladas y asentadas en lo alto de las montañas, continúan con sus vida silenciosas. Durante siglos, en este lugar, la guerra tribal determinó los límites entre los distintos clanes. Muchas comunidades administraban sus tierras mediante un sistema tradicional de rotación de cultivos. El territorio de una aldea se dividía en lopils (campos) que incluían bosques, tierras forestadas repletas de leña y la propia aldea, organizada por el jefe en diferentes secciones. Esta costumbre se acataba como ley consuetudinaria. No había propiedad privada, ni parcelas, ni perímetros claramente delimitados. Antes del dominio británico, los límites para habitar en una comunidad Chin se definían de forma colectiva.

Las comunidades que cultivaban las tierras trabajaban codo con codo para plantar/recoger la cosecha y mudarse después a una nueva parcela para dejar el suelo en barbecho, y, así, continuar con el sistema de rotación de cultivos. Esta práctica se menciona con orgullo en casi todas las leyendas de los campesinos sobre la forma tradicional de administrar las tierras en Chin.

Sin embargo, los británicos introdujeron la novedosa idea de la propiedad privada, cuando un trozo de papel blanco con sello oficial determinaba quién era el propietario de cada porción de terreno. Aunque, era una práctica que no se llegaba a cumplir en todas las zonas.

En el estado Chin, en torno a la capital de Hakha, muchas aldeas aún poseen tierras de forma colectiva, mientras que algunas otras cuentan con propiedad privada. Sin embargo, estas formas tradicionales se detendrán muy pronto.

El 11 de septiembre de 2018 se introdujo una enmienda a la Vacant, Fallow and Virgin Lands Management Law (VFV) [Ley de Administración de Terrenos Libres, en Barbecho y Vírgenes]. Como requisito, todas las tierras consideradas VFV deben registrarse en un plazo de seis meses. Si los campesinos no registran sus terrenos dentro de ese periodo, se les considerará delincuentes, como invasores en su propio hogar.

Dawt Cung, propietario de terrenos en Chin, afirma que le fueron incautadas sus tierras en 1992, 2012 y 2016. En 1945, sus padres poseían 195 acres (unas 80 hectáreas), los cuales terminó heredando y ahora solo quedan 15 acres a su nombre (6 hectáreas). Indignado, Dawt Cung tomó las calles para protestar.

Otros campesinos despojados de sus tierras, también se unieron a las protestas. Los propietarios de Chin viajaron 14 veces a Naipyidó, la capital de Birmania, para intentar reunirse con el Ministro de Agricultura. En el ámbito nacional, se manifestaron por la calle principal de Hakha y pidieron acabar con la expropiación de sus terrenos.

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1. & 2. Dawt Cung muestra el registro de tierras de su familia. (Hakha, Birmania, 20 de febrero de 2019)
3. Dawt Cung sostiene el certificado de registro propiedad de las tierras de su familia. En la parte posterior sostiene el papel a la luz para mostrar el sello oficial británico. (Hakha, Birmania, 20 de febrero de 2019)

“La situación está mejorando progresivamente para nosotros, pero todavía estoy destrozado y triste, porque los funcionarios del gobierno utilizan nuestras tierras para su propio negocio y beneficio”, declara Dawt Cung, mientras toma una taza de té sentado en un taburete de cuero de vaca en su casa de Hakha.

Todavía continúa luchando para recuperar su tierra y sigue preocupado debido a la enmienda de ley VFV.

No está de acuerdo en absoluto con el propio concepto.

“No existe esa tal tierra VFV, […] por lo que el gobierno debería dejar de reclamarla. No hay recursos naturales en el estado Chin y, por eso, todos los funcionarios del gobierno quieren hacer negocio con nuestro hogar”, explica Dawt Cung.

La fecha límite de inscripción, 11 de marzo, ya ha finalizado.

¿Cómo functiona el proceso?

La ley VFV nació a partir del concepto de “terreno baldío” utilizado por los colonizadores británicos. La “normativa para la concesión de estas tierras” de 1861 introdujo esta idea y sentó las bases para el desarrollo de plantaciones de fincas, en beneficio de las élites británicas y locales. La Ley de Administración de tierras VFV reemplazó finalmente a esta legislación británica en 2012.

Según esta ley, si un propietario decide registrar su tierra con la denominación de VFV, no recibirá de forma oficial la propiedad total sobre su terreno. En su lugar, obtiene un contrato de arrendamiento durante 30 años.

“Ahora nos harán registrar el terreno como VFV y el contrato será de 30 años. Cuando se cumpla este tiempo, la tierra estará en juego y pronto podría ser de otra persona (si no presento de nuevo mi solicitud)”. Así lo afirma la Ministra del Parlamento de Chin, Mo Za Tlem, a quien también le han arrebatado su tierra en Hakha y la cual todavía está luchando por conseguir una indemnización. Hace hincapié en que “esto es muy peligroso para nosotros”.

Para los que renuncian a su derecho consuetudinario de solicitar un permiso VFV por temor a acabar en prisión, el proceso es lento y complejo. En muchas zonas étnicas, la gente no suele poseer un certificado de propiedad de la tierra, conocido en Birmania como registro del formulario 7.

“El proceso es confuso y el comité de VFV aún no ha definido las reglas y regulaciones”, comenta el asesor de tierras Glenn Hunt. Actualmente, está trabajando con OneMap Myanmar, una organización que está creando una plataforma de datos abierta y accesible sobre las tierras en Birmania.

“Hasta que veamos la letra pequeña, […] las comunidades permanecen en alerta”, agrega.

Cualquier persona cuya solicitud se ha rechazado será desalojada sin derecho a apelación. Cualquier persona condenada por allanamiento se enfrentará a una pena de dos años en prisión y a una multa de 500.000 kyats birmanos (324 dólares estadounidenses).

El Director Adjunto del Departamento de Administración de Agricultura, Ganadería y Estadísticas, Hlwa Moe, defendió las sanciones del gobierno para cualquier persona a la que se considere que está accediendo de forma ilegal. “Creo que necesitamos medidas para cualquier tipo de leyes, por eso se decretó esta sanción”, reveló a Global Ground Media.

¿Qué hay detrás del cambio de la ley?

Birmania cuenta con una larga y complicada historia en torno a la apropiación de tierras.

Bajo el mando militar, se confiscaron tierras a los campesinos para que el ejército construyera amplios barracones y trabajara con sus compinches con el objetivo de construir polémicas minas y centrales hidroeléctricas. Estas acabaron desplazando a las comunidades locales, la mayoría sin recibir ninguna compensación. Cuando la National League for Democracy (NLD) [Liga Nacional para la Democracia] llevó a cabo una campaña bajo el mandato de Aung San Suu Kyi, antes de las históricas elecciones nacionales de 2015, la confiscación de tierras con propietarios fue un tema primordial en su discurso.

Muchas minorías étnicas tenían la esperanza de que les devolverían sus tierras pronto, una vez que la NLD asumiera el poder.

Algunos de estos terrenos se clasificaron como “baldíos” por los militares, mientras que otras áreas se describen en los registros del gobierno como tierras VFV. Sin embargo, estos registros contienen errores, según aseguran muchas organizaciones en pro de los derechos sobre la tierra, ya que se incluyen parcelas baldías confiscadas y suelos que se han registrado de forma errónea como VFV cuando, en realidad, los campesinos todavía los cultivan de forma activa.

La United Nationalities Alliance [Alianza de las Naciones Unidas], una de esas organizaciones pro derechos sobre la tierra, se ha opuesto encarecidamente a la ley de VFV desde el principio, incluso antes de que se propusiera la enmienda en cuestión. Perciben esta legislación como una parte más de la política depredadora que anima a los forasteros a invadir las tierras étnicas.

“Las disposiciones que conceden 30.000 acres (12.140 hm²) de tierra durante 30 años no van dirigidas a los arrendatarios agrícolas, sino que están destinadas claramente a los inversores nacionales e internacionales, a sus amigos y a los individuos ricos y oportunistas”. Así lo afirma en su declaración, que fue publicada en respuesta a la enmienda VFV.

Mientras tanto Hunt, el asesor de tierras, dice que no está claro cuál es la verdadera intención del gobierno al presentar esta enmienda. Por un lado, afirma que podría ser un paso para recuperar las tierras de los propietarios que no les sacan el suficiente provecho “para devolverles los terrenos a los campesinos sin tierras”.

Por otro lado, podría haber malas intenciones detrás de la jugada.

“Esta ley se ha utilizado de forma sistemática para conceder grandes áreas de terreno a los inversores, muchas veces mediante la confiscación de tierras de uso común en áreas étnicas”. Así lo afirma Ben Hardman, Director Legal Adjunto de Earth Rights International [Derechos Internacionales sobre la Tierra] para Voice of America. [La Voz de América].

Birmania es rica en recursos naturales, desde las minas de jade del estado Kachin hasta los depósitos de petróleo y gas del estado de Rakhine. Aunque el estado Chin tiene la mayor cantidad de tierras VFV en todo el país, la mayor parte de la región es montañosa, con infraestructuras y carreteras en mal estado. Esto significa que tienen más probabilidades de obtener terrenos los estados con las parcelas más fértiles para los proyectos de agricultura intensiva a gran escala.

Alex Htoo, de Land in Our Hands [La Tierra en Nuestras Manos], otro grupo pro derechos sobre la tierra, condena de forma tajante el fundamento en sí de esta ley. Htoo opina que se trata de una regulación oportunista que podría utilizarse en contra de las minorías étnicas como sistema para eliminarlas. “Esto es otro intento del gobierno, que pretende hacerse con nuestras tierras étnicas”, declara.

Terrenos locales en régimen consuetudinario sin protección legal

Si este cambio de ley se ha llevado a cabo con la buena intención de identificar los terrenos baldíos para concederlos a los campesinos sin tierras, todavía se necesita una clara protección sobre los terrenos con títulos de carácter étnico. Birmania es el hogar de 134 minorías étnicas y, durante siglos, la mayoría de ellas ha sobrevivido por medio de la recolección y la caza en los bosques o gracias a una agricultura basada en la rotación de cultivos.

Es importante destacar que, según la cláusula 30a, se indica que las tierras tradicionales están exentas del requisito de registrarse para conseguir un permiso. Sin embargo, no se ofrece una definición para “tierra consuetudinaria”. Tampoco existe un mapa ni un registro que permitan que alguien determine si su tierra se reconoce o no como tal.

Ko Ye Lin Myint, Coordinador Estatal de la Myanmar Alliance for Transparency and Accountability (MATA) [Alianza Birmana para la Transparencia y la Responsabilidad], explica que las leyes consuetudinarias son las normas que las tribus han consensuado de forma colectiva para gobernar sus tierras. Dice que, sin reconocer estos sistemas “que existían antes de que Birmania se llamase como tal o antes de que se le cambiara el nombre (oficialmente, República de la Unión de Myanmar), […] estáis insultando a la población étnica, ignorando su existencia, su identidad y haciendo añicos la tradición histórica de vivir de esta tierra durante generaciones”.

En Birmania, trabajar en casos relacionados con la tierra es un asunto conflictivo y peligroso. Ko Ye ha recibido amenazas de muerte y han asesinado y procesado a varios miembros de la MATA por todo el país por defender sus tierras o por sacar a la luz la corrupción.

Ko Ye afirma que es necesario interrumpir la implementación de esta enmienda para que el gobierno pueda participar en el proceso de toma de decisiones con las voces étnicas, en lugar de seguir adelante sin consultar a la comunidad.

Mientras tanto, Shwe Thien, director de Land Core Group [Grupo Principal para la protección de la tierra en Birmania], sostiene que si la ley se define a través de una “consulta inclusiva y transparente” entre el gobierno, los líderes étnicos y las organizaciones pro derechos sobre la tierra, la normativa se acogerá de manera más positiva.

El Director Adjunto del Departamento de Administración de Agricultura, Ganadería y Estadísticas, Hlwan Moe, no pudo especificar cuántas personas se han registrado para conseguir los permisos de VFV a lo largo del país en los últimos seis meses. Sin embargo, defendió la enmienda y dijo que brindará “una oportunidad para que la gente se registre… ya que en el pasado muchos campesinos estaban trabajando en tierras agrícolas de forma ilegal. Eran simplemente okupas”.

Temor a un conflicto étnico

Birmana afronta diversos conflictos por todo el país, especialmente en el estado norteño Shan y en los estados Kachin y Rakhine. La ONU estima que 244.000 personas se han desplazado al interior de los estados Rakhine, Kachin, Shan y Kayin a causa de estos conflictos y se espera que hagan frente a los mayores desafíos de esta enmienda VFV.

Últimamente, en el oeste del estado Chin, a lo largo de la frontera con el estado Rakhine, los combates han empezado a aumentar.

Tras las “operaciones de limpieza” secundadas por el ejército de Birmania, los nuevos enfrentamientos entre el ejército de Arakan, étnico y rebelde, y el ejército de Birmania en el estado Rakáin, se han intensificado este año. De hecho, este último provocó que más de 700.000 rohinyá huyeran a Bangladesh. Por otro lado, cerca del municipio de Paletwa, en el estado Chin, más de 200 refugiados también han huido al mismo lugar.

Actualmente, estas poblaciones en riesgo, no pueden regresar a sus hogares para solicitar un permiso. Incluso si volvieran a casa, es poco probable que vayan a obtener algún documento que demuestre su propiedad sobre la tierra, ya que su marcha se produjo bajo coacción.

La mayor parte de las tierras VFV registradas por el gobierno se sitúa entre los siete estados étnicos alrededor de Birmania.

La reivindicación de justicia para los campesinos fue el tema central de las promesas electorales de 2015 por parte de la National League of Democracy [Liga Nacional para la Democracia]. La protección de las tierras consuetudinarias y la resolución de los casos de apropiación son algunas de las demandas clave realizadas por los partidos étnicos en las conversaciones nacionales de paz de Aung San Suu Kyi. Por lo tanto, el hecho de que la gente pueda considerarse intrusa en su propia tierra, si no se registra de forma adecuada, ha provocado fuertes protestas secundadas por las organizaciones en pro de los derechos étnicos alrededor del país.

Cuando le preguntamos a Run Peng sobre la legislación, un ganadero de Chin, sacude la cabeza y dice que es “una ley de mentiras”. Cree que “esta ley es un intento del gobierno para apoderarse de nuestras tierras”.

Incluso si los propietarios solicitan un permiso, el hecho de que solamente se conceda una licencia de 30 años borra de un plumazo generaciones enteras de reclamaciones históricas sobre la propiedad de la tierra que yace bajo sus pies. “El Ministro de Agricultura de la Unión dijo que la ley VFV no es de aplicación en el estado Chin (debido a la excepcionalidad sobre el derecho consuetudinario de la enmienda), pero nos explicó que si no registramos las tierras, las perderemos. Con lo cual, resulta engañoso”, afirma Run Peng.

Los expertos legales también han señalado la ausencia de un mecanismo para la resolución de disputas en el caso de que dos personas reclamen la misma tierra bajo la enmienda.

¿Cómo se montan las piezas del puzzle para la reforma agraria?

Tim Millar, director birmano de Namati, organización de derechos sobre la tierra, añade que la ley contradice los pasos positivos adoptados en virtud de la National Land Use Policy [Política Nacional sobre el Uso de la Tierra]. Esta se publicó en 2016, cuando se eligió a la NLD por primera vez. “El gobierno presentó estas políticas sobre el uso de las tierras y dedicó toda su energía en consultar a diferentes interesados. Sin embargo, su primera ley va totalmente en contra del espíritu de dichas medidas”, afirma.

Su equipo ha realizado recientemente una encuesta por todo el país para evaluar la cantidad de personas que conocían este cambio de ley. Entrevistaron a 290 personas en cuatro estados y descubrieron que el 72% no tenían ninguna información acerca la ley VFV o que habían oído hablar de ella, pero que no sabían de que se trataba. Cuando se les preguntó a los encuestados si eran conscientes de que las tierras consuetudinarias estaban excluidas de la enmienda legislativa VFV, solo el 1% aseguró estar al tanto.

“Están obligados a elegir entre renunciar a los derechos consuetudinarios sobre la tenencia de las tierras, a cambio de poder solicitar derechos de usuario sobre los terrenos deficientes y restringidos, o hacer valer los mismos con el riesgo de que los despojen y acaben en prisión durante años”. Así lo explicó Ben Hardman, Director Legal Adjunto de Earth Rights International [Derechos Internacionales sobre la Tierra] para Voice of America [La Voz de América].

Los cargos penales por invasión de tierras VFV han llevado a 41 ONGs locales e internacionales a enviar una carta abierta al Comité Central de Administración de Tierras VFV. El objetivo es pedir que se detenga la ley para “evitar más encarcelamientos y desalojos de personas inocentes”.

“Va a ser difícil conseguir claridad en torno a temas como la tenencia consuetudinaria mediante la modificación de las leyes actuales sobre tierras, como se ha procedido con la VFV, en lugar de adoptar primero una Ley de Derechos sobre los Terrenos de carácter general, tal y como se contempla en la Política Nacional de Uso de la Tierra”. Al menos, así lo manifestó en su comunicado el Myanmar Centre for Responsible Business (MCRB) [Centro de Negocios Responsables en Birmania].

El gobierno firmó y ratificó el International Covenant on Economic, Social and Cultural Rights (ICESCR) [Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales] en 2017. Se trata de una importante convención que habilitaba a los grupos marginados para presentar denuncias individuales a nivel internacional sobre violaciones de sus derechos socioeconómicos.

Sin embargo, el MCRB asegura que muchas leyes birmanas sobre las tierras, incluida la VFV, no cumplen con la normativa.

“Creemos que la implementación de esta ley reformada debe paralizarse, en espera de una revisión experta sobre su impacto en los derechos humanos”, manifestó la organización en una carta abierta al gobierno.

Los expertos legales están de acuerdo en que la enmienda a la ley VFV les creará problemas a los inversores responsables, así como a los usuarios oficiales y habituales de las tierras.

Los inversores internacionales de la Asociación de Desarrollo de la Minería enviaron una carta dirigida al Ministerio de Recursos Naturales y Conservación Ambiental, en la que exponían lo siguiente: “Nuestra preocupación general con esta ley coincide en gran medida con las inquietudes que plantean otras empresas pertenecientes a otros sectores. En particular, creemos poco probable que las compañías puedan sacar algo en claro con respecto a la tenencia de las tierras mediante la mera modificación de las leyes actuales (incluida la legislación VFV) “.

Dawt Cung, el granjero que protestó tras perder su tierra, tiene miedo de que sus nietos puedan quedar aislados de forma repentina, sin acceso a los bosques, a las vías fluviales o a las regiones consideradas tierras VFV. También le preocupa que sean expulsados de la tierra en la que ha vivido su familia durante generaciones.

Durante la celebración del Día Nacional de Chin el mes pasado, antes de que comenzara la lucha libre y el baile, Dawt Cung afirmó que él y otros grupos de agricultores esperaban poder hablar con el presidente, el cual volaba a Hakha para asistir al evento. Sin embargo, este sólo acudió para estrechar algunas manos. Dawt Cung, con una chaqueta tradicional de Chin y un bordado bastante cargado, levantaba la barbilla para asegurar con aplomo: “No nos rendiremos, haremos todo lo que podamos [para luchar] por nuestra tierra”.

El presidente de Birmania, Win Myint, llega al día nacional de Chin con su séquito. (Hakha, Myanmar, 20 de febrero de 2019)

Los Chin están muy orgullosos de su identidad y de conexión con la tierra. Aquí ,los jóvenes se reúnen en Hakha para celebrar el Día Nacional de Chin. (Hakha, Birmania, 20 de febrero de 2019)

Día Nacional de Chin en Hakha. El estado de Chin es el hogar de muchos clanes diferentes. (Hakha, Birmania, 20 de febrero de 2019)

Los ancianos de la aldea dirigen un baile en honor a sus antepasados en Hakha. (Hakha, Myanmar, 20 de febrero de 2019)

Article, pictures and video by Libby Hogan.
Research by Aung Naing Soe.
Editing by Mike Tatarski and Anrike Visser.
Illustration by Imad Gebrayel.
Interactive map by Fabian Stricker.

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